Waiting to return
Gigantes de la Mancha
Quizá sean los más famosos y conocidos, entre ellos los de La Mancha (en España), gracias a Don Quijote, pero los había por todas partes aunque muy especialmente en España, donde las corrientes de los ríos no eran tan importantes como en otros países europeos. Todavía pueden verse en Mota del Cuervo (Cuenca) (en funcionamiento), Valdepeñas (Ciudad Real) (considerado el molino de viento más grande del Mundo), Campo de Criptana (Ciudad Real), o en Consuegra (Toledo). En la Región de Murcia se pueden encontrar los del Campo de Cartagena y, en la comunidad de Castilla y León, los molinos de Tierra de Campos, como Aguilar de Campos, Cuenca de Campos, Quintanilla del Molar, Santa Eufemia del Arroyo, Valdunquillo, etc. Además de éstos, Madoz mencionaba, a mediados del siglo XIX, los de Villalón de Campos, Cabreros del Monte y Villafrechós.6
El molino de viento clásico consiste en una estructura de piedra de forma cilíndrica o troncocónica, de base circular, con una parte superior independiente con unas aspas que transforman la energía del viento en energía mecánica (movimiento). Esta parte superior (que además sirve de cubierta) es un entramado de madera que gira sobre el tambor de piedra para orientar las aspas según la dirección del viento, mediante un largo madero (gobierno; a la derecha de la imagen) exterior al edificio, que se amarra a unos hitos anclados al suelo. Las aspas mueven una rueda casi horizontal (catalina) que, mediante otro engranaje (linterna), trasmite el movimiento del eje de las aspas a un eje vertical, que mueve la volandera.
En la parte superior del edificio, bajo la cubierta, hay unos ventanucos (que también se ven en la foto) que servían para que el molinero supiera la dirección del viento y, en consecuencia, pudiera orientar las aspas como mejor convenía con el gobierno.
Sobre las aspas se disponían unas lonas para recibir el viento, que se retiraban cuando no era necesario el movimiento, con lo que se aumentaba la duración de los mecanismos, que eran generalmente de madera y por lo tanto muy propensos al desgaste. En los de Cartagena no hay aspas propiamente, sino solamente lonas, en forma de vela triangular.
Abdalajís
Valle de Abdalajís es un municipio español de la provincia de Málaga, Comunidad Autónoma de Andalucía. Está situado al sur de la Comarca de Antequera y al norte del Valle del Guadalhorce, comarcas en la que se integra según diferentes delimitaciones.El gentilicio es vallesteros o vallunos. En el año 2009 contaba con 2842 habitantes (1396 hombres, 1446 mujeres). Su término municipal tiene una superficie de aprox. 21.4 km² y una densidad de 135,33 hab/km² y se encuentra situado a una altitud media de 358 msnm.La ciudad tiene su origen en la antigua Neskania romana, aunque varios yacimientos repartidos por el término municipal atestiguan que la zona estuvo habitada con anterioridad. De su pasado conserva un extenso patrimonio arqueológico. De su entorno físico destaca la Sierra de Abdalajís.Casi todo el municipio se sitúa entre los 200 y los 1000 msnm, con grandes diferencias de altitud debidas a lo abrupto de su geografía. Su sierra -Sierra de Abdalajís-, situada al oeste del municipio, forma parte de la Cordillera Antequerana, también llamada Arco Calizo Central Malagueño (cadena montañosa perteneciente a los Sistemas Béticos). De entre sus picos destacan La Sierra de Abdalajís, de 1.195 m; La Huma, de 1.191 m; el pico de La Capilla, 1.186 m; y el pico El Charcón, con 1.015 m. El relieve en general es abrupto y montañoso, con excepción de algunas formas onduladas y el valle formado por el Arroyo de las Piedras. La sierra caliza, de origen Jurásico posee interesantes formaciones kársticas como lapiaces, torcas, simas, grutas, cuevas y tajos.El clima en el Valle de Abdalajís es de tipo mediterráneo. Su especial situación entre dos elevaciones provoca, a menudo, fuertes vientos, y ocasiona, en verano, una menor insolación (la sombra generada por la sierra provoca unas temperaturas medias en las noches de verano menores a las de otros municipios de su entorno). Los veranos son calurosos durante el día, con temperaturas medias (20 °C aprox) por las noches y los inviernos son suaves, con temperaturas bajas pero no excesivamente (con muy baja frecuencia se producen heladas -menos de dos veces por año-). La temperatura media anual ronda los 15 °C. En invierno desciende hasta los 2 °C y puntualmente hasta los -3 °C., aunque son raras las nevadas. El verano, por su parte, es caluroso. Hay 2.800 h de sol al año.Las precipitaciones son moderadas-altas, alrededor de los 1600 l/m² anuales,y suelen ocurrir en otoño y primavera, siendo el periodo estival de sequía casi absoluta. Los vientos dominantes son los de levante, que provocan fuertes rachas de viento. El viento del norte es el más frío y poco frecuente.La vegetación de este municipio es la propia de un municipio mediterráneo de montaña, abundando el monte bajo de matorral y la vegetación xerófila debido al clima seco y caluroso. Además, por la rocosidad y abruptuosidad de la sierra y el destino de las tierras no rocosas al cultivo del almendro, los cereales y el olivar, las masas forestales resultan inexistentes.En la sierra se da, predominantemente, la vegetación típica de zonas calizas mediterráneas, caracterizada por bajo matorral (tomillo, romero, espliego, lavanda, aulagas, chumberas, pitas, palmito, jaras, majuelos, genistas y retamas), además de una serie de flora menor como las siemprevivas, vincas, hierba de san Juan, amapolas, peonías, lirios, algunos tipos de orquídeas mediterráneas,... En los márgenes del Arroyo aparecen numerosas especies de vegetación de ribera mediterránea y de rambla, como son zarzamoras, juncos y juncias, adelfas, retamar, lirios de agua, berros, matagallos, hiedras,... Sin embargo, la vegetación arbórea de ribera ha desaparecido en su totalidad debido al cultivo de los campos adyacentes al Arroyo.Pese a lo creído popularmente, actualmente no existe ningún tipo de reserva natural (parque nacional, parque natural, paraje natural...) en el término municipal del Valle de Abdalajís, aunque sí existe el paraje natural del Desfiladero de los Gaitanes, en las localidades vecinas de Álora, Antequera y Ardales.La sierra de Abdalajís alberga, sin embargo, una interesante fauna entre la que se encuentran un considerable número de especies protegidas como son el búho real, la cabra montés, el buitre leonado, el águila real, la culebra de escalera, la culebra de herradura, el gato montés, la gineta o el lagarto ocelado. Además, existe una gran variedad de aves menores (vencejos, gorriones, canarios, petirrojos, golondrinas...), insectos, arañas y pequeños mamíferos (conejos, liebres, topos).En el entorno de la rambla del Arroyo se encuentran ranas y sapos comunes, culebras de agua, culebra de herradura,galápago leproso, zorros, conejos, liebres, hurones, tejones y otras especies comunes en el área mediterranea.
El Capricho
El Parque de El Capricho es un parque y zona verde situado en el barrio de la Alameda de Osuna, en el distrito de Barajas, al noreste de la ciudad de Madrid, (España). Fue mandado construir por la duquesa de Osuna entre 1787 y 1839. Cuenta con una superficie de 14 hectáreas.
Está considerado uno de los parques más bellos de la ciudad. De sus rincones destacan la plaza de El Capricho, el Palacio, el estanque, la plaza de los Emperadores, o la fuente de los Delfines y de las Ranas.
Se le atribuyen referencias inglesas, francesas, e italianas, de la época en que fue construido, las cuales son reflejo de las influencias artísticas de los diseñadores del parque. Constituye el único jardín del Romanticismo existente en Madrid. Muestras de ello son el laberinto de arbustos, los edificios, como el palacete, la pequeña ermita, o el hermoso salón de baile, además de los riachuelos que lo recorren y estanques, donde se pueden encontrar cisnes y patos.
De tapas por Madrid
La Taberna Dolores es una emblemática taberna situada en pleno centro de Madrid en el barrio de las letras (Huertas) visitada y fomentada por madrileños y turistas de todo el mundo. Fue fundada en 1908 como casa de comidas y hoy en día está catalogado como establecimiento tradicional madrileño por el sello de la Cámara de Comercio de Madrid.
Puede considerarse una referencia obligada de la movida en la zona centro de la capital y uno de los mejores sitios de Madrid para tomar tapas (como las de salmón, jamón de pato, anchoas, mejillones o boquerones), raciones del mejor embutido y cervezas. Todo siempre a un precio asequible. Los fines de semana siempre está lleno así que te tocará esperar un rato para coger una mesa pero puedes tapear en su magnífica barra.
La Bola
Taberna La Bola (Madrid)
Restaurante familiar fundado en 1870 y con seis generaciones a sus espaldas, dedicados a la cocida tradicional madrileña. Ambiente agradable y familiar, de casa de toda la vida.
Su plato estrella es el cocido, que se elabora en su tradicional puchero de barro individual y a fuego lento en carbón de encina. Viene con garbanzos, tocino, gallina o hueso de jamón. Los callos a la madrileña, es otra exquisita propuesta de este restaurante, propiedad de la familia Verdasco. De postre, buñuelos de manzana. Para algunos este local dispensa el mejor cocido de la ciudad. Bodega aceptable y trato cordial.





















