Cristal of my Life

Sweet, Sweet............bye 2012


The Palace

Madrid 2012

Mañanas dulces de Madrid

La Chocolatería San Gines es una chocolatería de las más famosas de Madrid ubicada en el pasadizo de San Ginés (en pleno centro de la ciudad: muy cerca de la Puerta del Sol). Se trata de uno de los sitios más populares para tomar chocolate con churros, ya desde que se fundó en el año 1894. Hoy en día es un lugar turístico donde se reúnen visitantes y lugareños a degustar los famosos chocolates con churros.

Se construye el local en el año 1890 para mesón y hospedería en el propio pasadizo y en 1894 se reconvierte en churrería. Este establecimiento fue concebido para realizar churros "a hombro" (técnica tradicional). Su ubicación es junto al Teatro Eslava y su fama empezó cuando la gente a la salida del teatro acostumbraba a tomar un chocolate con churros.

Posteriormente, por las horas hasta las que permanece abierta la chocolatería, hizo que la gente que salía de la discoteca de Joy Eslava a altas horas de la noche pudiese desayunar antes de ir a casa. Esto hizo que se convirtiese en lugar de reunión de noctámbulos.5 Hoy en día se considera una de las chocolaterías más antiguas de la capital. Durante el periodo de la Segunda República debido a la ubicación casi oculta de la chocolatería entre pasadizos, se rebautizó popularmente como "La Escondida".

En 2010 se inauguró una chocolatería San Ginés en Tokio, en el famoso y concurrido barrio de Shibuya, adaptando sus productos a los gustos nipones.

Se trata de un bar que recuerda los cafés de final de siglo XIX. Posee dos plantas en las que hay castizas mesas de mármol blanco y mostrador revestido de azulejería, en las que se puede tomar de forma tradicional un chocolate con churros o cualquier otro refresco o café acompañado por bollería. Su apertura hasta altas horas de la madrugada hace posible que se reúnan personas a desayunar de diferentes tipos. De forma tradicional abre todos los días del año. Por su cercanía con la Puerta del Sol, es el lugar, si se tiene paciencia, donde se suele tomar el primer chocolate del Año Nuevo.

Bodega de la Ardosa



En 1892, D. Rafael Fernández Bagena creó y fundó la famosa Cadena de Bodegas LA ARDOSA de Madrid. Propietario de la comarca vitivinícola llamada "La Ardosa" y ubicada en tierras de Toledo, D. Rafael decidió comercializar sus vinos en Madrid creando esta popular cadena que llegaría a pasar de la treintena.

Si D. Rafael Fernández fue el fundador y creador de La Ardosa allá por el siglo XIX, no menos mérito tuvo D. Gregorio Monje pues sin él, La Ardosa que hoy todos conocemos, no existiría. D.Gregorio, carnicero de profesión, adquirió la Ardosa en el año 1970 y no fue hasta el año 1979 cuando empezó a trabajarla directamente ayudado de la valiosa compañía de Conchita, su mujer, quien llevará más tarde a La Ardosa a los más prestigiosos concursos de tortilla, y de sus hijos Rafael y Angel. Durante los años 80, la familia desarrolló una exitosa labor en este pequeño local, concentrando toda la energía en mimar y alabar la cerveza, creando y transmitiendo al cliente una enseñanza que sin duda la llegaría a convertir en un lugar único, en toda una institución cervecera en la capital. Debido a este “savoir faire” las primeras cerveceras de Europa le ofrecieron la representación y distribución de sus marcas en exclusiva para Madrid, labor que desarrolló durante mas de 15 años alcanzando ventas record a nivel nacional con la inglesa BASS y con la alemana WARSTEINER. Además en aquellos años la familia Monje, también fue pionera en la importación de cervezas checas, tales como BUDWEISER ó PILSNER URQUELL. Con la muerte de D. Gregorio en el año 1995, se vendió la distribuidora y los hijos continuaron con el negocio de las cervecerías. Actualmente, La Ardosa es regentada por su hijo Angel, quién es ayudado por los magníficos consejos / toques culinarios de su madre, Concepción, y por un equipo humano a quienes él mismo forma y educa a servir la cerveza con el mismo esmero y devoción de siempre.

www.laardosa.es

Madrid, Febrero 2012

El Kinze de Cuchilleros




Agraciada peluquería de la calle Cuchilleros, amueblada con sillones Acha, (fabricados en Eibar), en la que conservan diversos útiles del oficio, como el esterilizador, la caja de caudales de madera (precursora de las cajas registradoras metálicas, con ranuras para las diferentes monedas) o las bacías de barbear (como la que se puso don Quijote a guisa de yelmo)
Fue instaurada en 1900 por el burgalés Eladio Gurumeta, quien durante el primer año se alumbraba con candiles de carburo hasta que pudo pagar la fianza de 25 pesetas. Le sucedió un oficial suyo llamado Fernando Coello, a quien relevó su hijo Guillermo. Luego se hicieron cargo de ella el actual dueño, Rafael López (que entró con 19 años y lleva ya 45 cortando el pelo) y su socio Alfonso.
Madrid, Febrero 2012

Un Vermouth!!!!

Mantiene sus puertas abiertas desde hace mas de 181 años, a tertulianos en su barra y aquellos que con su buen paladar desean degustar lo que CASA ALBERTO puede ofrecerles en su restaurante.

Recordando su época Cervantina mantiene objetos y recuerdos de la mejor historia de nuestra España literaria, donde no hay que olvidar que nuestro ilustre Cervantes vivió y escribió en este mismo edificio sus dos obras maestras: la segunda parte e EL QUIJOTE y " Los trabajos de Persiles y Segismunda", y concluyó otras como "Viaje al Parnaso".

En la actualidad CASA ALBERTO sigue ahí, manteniendo sus recuerdos Cervantinos y taurinos colgados de sus paredes, su librillo de zinc junto a su atractiva barra de ónix y madera, su botellero, su manómetro de fabricación de agua de Seltz, su antiguo y valorado grifo, y lo más importante, las raciones y platos elaborados con una cuidada selección de ingredientes y especias según marcan las recetas del pasado, que de generación en generación se han venido utilizando.

En su antigua barra se pueden degustar esas raciones tan solicitadas por nuestros clientes como Callos, Boquerones, Albóndiga de Rabo de Toro, y otros muchos más, siempre acompañados de un buen vino a tomar.

El restaurante CASA ALBERTO ofrece sus platos del día, que nada más, y nada menos son esos guisos que tanto nos gustan y que en pocos sitios podemos encontrar hoy en día, sin olvidar sus especialidades como: Cocido, Rabo de Toro, Callos, Manitas de Cordero, Bacalao a la Madrileña, Judías con Chorizo y oreja, etc.


Casa Alberto (Madrid, Enero 2012)

http://www.casaalberto.es

El Capricho





El Parque de El Capricho es un parque y zona verde situado en el barrio de la Alameda de Osuna, en el distrito de Barajas, al noreste de la ciudad de Madrid, (España). Fue mandado construir por la duquesa de Osuna entre 1787 y 1839. Cuenta con una superficie de 14 hectáreas.

Está considerado uno de los parques más bellos de la ciudad. De sus rincones destacan la plaza de El Capricho, el Palacio, el estanque, la plaza de los Emperadores, o la fuente de los Delfines y de las Ranas.

Se le atribuyen referencias inglesas, francesas, e italianas, de la época en que fue construido, las cuales son reflejo de las influencias artísticas de los diseñadores del parque. Constituye el único jardín del Romanticismo existente en Madrid. Muestras de ello son el laberinto de arbustos, los edificios, como el palacete, la pequeña ermita, o el hermoso salón de baile, además de los riachuelos que lo recorren y estanques, donde se pueden encontrar cisnes y patos.

De tapas por Madrid

La Taberna Dolores es una emblemática taberna situada en pleno centro de Madrid en el barrio de las letras (Huertas) visitada y fomentada por madrileños y turistas de todo el mundo. Fue fundada en 1908 como casa de comidas y hoy en día está catalogado como establecimiento tradicional madrileño por el sello de la Cámara de Comercio de Madrid.
Puede considerarse una referencia obligada de la movida en la zona centro de la capital y uno de los mejores sitios de Madrid para tomar tapas (como las de salmón, jamón de pato, anchoas, mejillones o boquerones), raciones del mejor embutido y cervezas. Todo siempre a un precio asequible. Los fines de semana siempre está lleno así que te tocará esperar un rato para coger una mesa pero puedes tapear en su magnífica barra.

La Bola

Taberna La Bola (Madrid)

Restaurante familiar fundado en 1870 y con seis generaciones a sus espaldas, dedicados a la cocida tradicional madrileña. Ambiente agradable y familiar, de casa de toda la vida.
Su plato estrella es el cocido, que se elabora en su tradicional puchero de barro individual y a fuego lento en carbón de encina. Viene con garbanzos, tocino, gallina o hueso de jamón. Los callos a la madrileña, es otra exquisita propuesta de este restaurante, propiedad de la familia Verdasco. De postre, buñuelos de manzana. Para algunos este local dispensa el mejor cocido de la ciudad. Bodega aceptable y trato cordial.

Mythology



Las fuentes están inspiradas en la mitología clásica, incluyendo deidades, alegorías y escenas mitológicas. Se construyeron en plomo para prevenir la corrosión, aunque pintadas a imitación de bronce para ennoblecerlas.

(Jardines de La Granja de San Idelfonso)

Palacio de la Granja

El Palacio Real de La Granja de San Ildefonso es una de las residencias de la Familia Real Española y se halla situado en la localidad segoviana de Real Sitio de San Ildefonso. Está gestionado por Patrimonio Nacional y abierto al público.

El Real Sitio de La Granja está situado en la vertiente norte de la Sierra de Guadarrama, a 13 kilómetros de Segovia, y a unos 80 kilómetros de Madrid. Su nombre proviene de una antigua granja que los monjes jerónimos del monasteriosegoviano de El Parral tenían aquí.

El palacio se construyó durante el reinado del rey Felipe V de España, que quedó impresionado de la belleza del lugar durante una cacería. El rey, que deseaba alejarse del viejo Alcázar de los Austrias, ordenó a Teodoro Ardemans la construcción de un pequeño palacio barroco con grandes jardines. Aunque las obras comenzaron en 1721, el propio Felipe V ordenó progresivas ampliaciones del palacio, hasta convertirlo en lo que sería su "pequeño Versalles", aunque es más semejante al desaparecido Palacio de Marly. Desde entonces y hasta el reinado del rey Alfonso XIII el palacio se convertiría en la residencia veraniega de los reyes de España.

En la planta baja de este palacio se exhibía la colección de esculturas de Cristina de Suecia, que esta reina, tras abdicar, había reunido en su exilio en Roma. Fueron adquiridas por Felipe V y realzadas con peanas, que aún subsisten en los espacios originales. Las esculturas fueron trasladadas en el siglo XIX al Museo del Prado y reemplazadas por reproducciones en escayola. Estos salones, decorados con estucos de falso mármol, han recobrado su belleza tras una restauración reciente.

El palacio sufrió un incendio el 2 de enero de 1918 que destruyó los frescos de algunas salas. En fecha posterior, se habilitaron espacios para exhibir tapices, entre ellos el Apocalisis y Los Honores, dos de las mejores series de tapices del mundo.

l conjunto del Palacio Real de San Ildefonso lo conforman el palacio propiamente dicho y una serie de edificios anejos, que dan a aquel una forma de U, con los Jardines del Medio Punto, donde que se alzan imponentes árboles de especies coníferas, dispuestos en lo que sería la plaza de distribución. El palacio, en la parte frotal del complejo, consta de dos patios, el de los Coches, a la izquierda, y el de la Herradura, a la derecha. Anexada al palacio, se halla la antigua Capilla del monarca, la Real Colegiata de la Santísima Trinidad, que a su vez contiene un espacio conocido como Capilla de la Reliquias y Cenotafio Real, ya que aquí están enterrados el rey Felipe V y su segunda esposa, Isabel de Farnesio, cuyos restos descansan en un suntuoso mausoleo.

En perpendicular al palacio, por la parte izquierda, se sitúa una dependencia conocida como Antigua Casa de las Damas. Hoy acoge el Museo de Tapices, donde se exhibe una extraordinaria colección de tapices flamencos, de enorme tamaño y abigarrada iconografía, confeccionados en honor del emperador Carlos I. En el lado izquierdo de la plaza se encuentra otra dependencia conectada al edificio principal, conocida como Casa de los Oficios. Volviendo al lado derecho del palacio, encontramos un edificio exento, pero inmediato al Museo de Tapices, la Antigua Casa de Canónigos, separada de aquel por la calle de la Estebanilla.

Los visitantes al Palacio Real comienzan el recorrido turístico por el Museo de Tapices. A este espacio le siguen otras 24 salas y dependencias, cuyos nombres se citan a continuación: Salón de Alabarderos; Escalera Principal; Galería de Retratos; Pieza de Comer; Pieza de Vestir (o de la Chimenea); Oratorio; Dormitorio de sus Majestades; Gabinete de la Reina y Pieza de la Cama de Repuesto; Tocador de la Reina; Antecámara de la Reina; Salón de Países; Antiguo Oratorio; Comedor; Sala de Lacas; Gabinete de Espejos; Sala del Valor; Sala de la Victoria; Sala de la Paz, Sala de África y América; Sala de Europa; Sala de las Ocho Columnas; Sala de la Fuente; Sala de la Verdad; y Sala de la Conquista.

Los Jardines Reales

Con una extensión de seis kilómetros, los jardines rodean el palacio y son uno de los mejores ejemplos del diseño de jardines de la Europa del siglo XVIII.

Fueron diseñados por el jardinero francés René Carlier, que usó las pendientes naturales de las colinas que circundan el palacio como ayuda para la perspectiva visual y como fuente de energía para hacer brotar el agua de cada una de las veintiséis fuentes monumentales que decoran el parque.

Las fuentes están inspiradas en la mitología clásica, incluyendo deidades, alegorías y escenas mitológicas. Se construyeron en plomo para prevenir la corrosión, aunque pintadas a imitación de bronce para ennoblecerlas.

Las estructuras y el sistema de cañerías de época de Isabel II sigue funcionando en la actualidad. A falta de motores que hiciesen funcionar las fuentes, en el siglo XVIII sus constructores dependían de la gravedad para hacer proyectar el agua a alturas de hasta cuarenta metros. Un lago artificial llamado El Mar se construyó apartado en el punto más alto del parque y provee de agua y presión suficiente a todo el sistema.

Actualmente, sólo algunas fuentes son puestas en funcionamiento cada día. Sin embargo tres veces al año coincidiendo con la festividad de San Fernando (30 de mayo), de Santiago (25 de julio) y San Luis (25 de agosto), se activan ocho conjuntos de fuentes, mostrando un espectáculo admirable al que se dan cita anualmente miles de personas.


The Fallen Angel

La Fuente del Ángel Caído o Monumento del Ángel Caído se encuentra en los Jardines del Buen Retiro de la Villa de Madrid (España), en la Glorieta del Ángel Caído, sobre el solar que ocupaba la Fábrica de Porcelanas de la China, destruida durante la Guerra de la Independencia en 1813. Es obra de Ricardo Bellver (escultura principal) y Francisco Jareño (pedestal).

Cuadrigas


Edificio del BBVA, Madrid.

Minerva III

Minerva II

Minerva I

Madrid T4



New Skyline

Viaducto de Segovia, Madrid

La Mallorquina de la Puerta del Sol


La Mallorquina es una pastelería-cafetería ubicada en el centro de Madrid, en plena Puerta del Sol. Es famosa la pastelería por ofrecer bollería típica de Madrid desde 1894. Sus inicios como tienda y café de tertulia devinieron con el tiempo en cafetería y salón de té con tienda de pastelería. Su posición en la plaza (en una de sus esquinas occidentales al comienzo de la calle Mayor) hace que sea un punto de paso estratégico. En la actualidad sus tres escaparates muestran las variedades reposteras de la culinaria madrileña.

A mediados del siglo XIX (justo antes de la gran reforma de la Puerta del Sol) ya existía en el local que ocupa hoy la pastelería un café y salón de té propiedad de Garin. La Mallorquina existía en la calle jacometrezo (número cuatro), muy cercana a la Red de San Luis. La empresa estaba formada inicialmente por los empresarios Balaguer, Coll y Ripoll tomaron las riendas del negocio de Garín. Tras la Gran reforma de la Puerta del Sol la tienda se traslada de Jacometrezo a la Calle Mayor.
Su inauguración en la calle Mayor se realiza en 1894. El nombre del establecimiento proviene del origen balear del fundador: Juan Ripoll. Allí puso una tienda de pasteles (principalmente ensaimadas), fiambres y botellas con un salón interior para que los contertulios tomaran chocolate, café, cerveza, etc. Las ensaimadas mallorquinas fueron muy populares en aquella época, tomadas con chocolate. Sus camareros iban vestidos de frac y hablaban frances. Los helados no se servían en copa como era corriente, sino en platillos de cristal con forma de concha con un bollito mallorquín. Balaguer, Coll y Ripoll trajeron a la cocina madrileña dos productos mallorquines como eran la sobrasada y la ensaimada. En la tienda se podían adquirir estos productos junto con el jamón dulce y el huevo hilado.

A comienzos de siglo acudían a los salones de la Malloquina las familias más ilustres de la época.
En la Mallorquina tomaban a menudo sus refrigerios vespertinos persoanajes como Francisco Silvela y Raimundo Fernández Villaverde. Con el tiempo los salones se hicieron populares y las elegancias de los inicios se acabaron convirtiendo en la asistencia de transeúntes de la calle. Las tertulias pronto acudirían a los salones de La Mallorquina, una de las tertulias más importantes y aficionada a departir de libros, ediciones raras, objetos de arte, etc. Sus componentes eran: don Adolfo Bonilla y San Martín, don Aureliano de Beruete y Moret, Julio Puyol y Alonso y Elías Tormo. Todos ellos acudían de noche, en horas tranquilas y escribían sus bromas literarias bajo la firma colectiva: El Bachiller Alonso de San Martín. Gracias a la presencia de estas tertulias literarias la Mallorquina era un centro de cultura, un cenáculo, una academia en los primeros años del siglo XX antes de la guerra civil.
La familia de Ripoll finalmente vendió el negocio de la tienda durante la guerra civil a sus actuales propietarios. A comienzos de siglo trabajó en sus cocinas como confitero aragonés Teodoro Bardají Mas durante casi tres años

El establecimiento posee dos entradas desde la calle: Puerta del Sol, nº 8 (frente a la boca de metro) y otra a la Calle Mayor, nº2. Posee dos plantas, en la inferior se puede comprar diversos bollos y pasteles típicos de la cocina madrileña así como caramelos y dulces diversos: entre ellos las famosas violetas. En un lateral existe una cafetería en la que se sirven cafés, chocolate con churros, sándwich mixtos, etc. en la parte superior existe un salón desde donde puede divisarse toda la Puerta del Sol. En 1889 la revista «El diario del gourmet» recorre los establecimientos madrileños y va enumerando las especialidades remarcables de cada sitio, al llegar a la Mallorquina menciona los helados.